10.1.10

Lo nuestro duró, lo que duran dos peses de hielo en un wiski on the rocks. En vez de finjir o estrecharme una copa de celos , le dio por reir. De pronto me ví como un perro de nadie ladrsando a las puertas del cielo . Me dejó un neceser con agravios, la piel en los labios y escarcha en el pelo. Tenian razon mis amantes en eso de que antes el malo era yo, con una excepcion: esta vez yo queria quererla y ella no. Asi que se fué, me dejo el corazón en los huesos y yo de rodillas. Desde el taxi me tiro dos besos, uno por mejilla. Y regresé a la maldicion del cajon sin su ropa, a la perdicion de los bares de copas, a las cenicientas de saldo y esquina. Y por esas ventas del fino laina, pagando las cuentas de gente sin alma que pierde la calma con la cocaina. Volviendome loco, derrochando la bolsa y la vida la fui , poco a poco, dando por perdida. Y eso que yo, para no agobiar con flores a Maria , para no asediarla con mi antología de sabanas frias y alcobas vacías. Para no comprarla con bisuteria, ni ser el fantoche que va, en romerí, con la cofradia del santo reproche. Tanto la queria , qe tradé en aprender a alvidarla diecinueve dias y quinientas noches. Dijo hola y adiós, el portaso sonó como un signo de interrogacion. Sospecho que así se vengaba cupido de mi. No pido perdón, para que? si ya no le importa. Siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga y la fada muy corta. Me abandonó, como se abandonan los zapatos viejos. Destrozó el cristal de mis gafas de lejos, sacó del espejo su vivo retrato y fui tan torero por los callejones del juego y el vino , que ayer el casero me echó del casino de torredolones. Que pena tan grande, negaria el santo sacramente en el mismo momento que ella me lo mande